Bases para la Planeación ante una Sequía

 

 

Síntesis del Documento:
The Basics of Drought Planning: A 10-Step Process.
(http://enso.unl.edu/ndmc/handbook/10step/process.htm)
Centro Nacional para la Mitigación de la Sequía
Universidad de Nebraska en Lincoln, Nebraska.

URL http://www.fisica.uson.mx/Agua/Sequia/PLAN_SEQUIA.htm

 

 


 

La sequía es una propiedad normal y recurrente del clima. Erróneamente, a veces se le considera como un evento poco frecuente y aleatorio. La sequía sucede virtualmente en casi todas las zonas climáticas, aún cuando sus características varían significativamente de una región a otra. La sequía es una anomalía temporal y se distingue de la aridez, en que ésta última se restringe a regiones de baja precipitación y es una característica permanente del clima.

 

A la sequía se le considera un desastre natural. Se origina de la deficiencia en la precipitación sobre un periodo extendido de tiempo. Esa deficiencia ocasiona una escasez de agua para el desarrollo de actividades de grupos o sectores de la población. También se le relaciona con la ocurrencia temporal de las lluvias (i.e. estación principal en la que ocurre, retraso en el inicio de la época de lluvias, ocurrencia de las lluvias en relación a las etapas principales de crecimiento de los cultivos) y la efectividad de las lluvias (i.e. intensidad de las lluvias, número de eventos de lluvias). Existen otros factores climáticos que agravan la severidad de una sequía y que son asociados con ella, como son altas temperaturas, fuertes vientos y baja humedad relativa.

 

La sequía no debe ser vista como un simple fenómeno natural. Su impacto en la sociedad proviene de la interrelación entre el evento natural y la demanda en el suministro de agua.

 


 

Frecuentemente, se requieren tomar decisiones para ver que medidas se impulsan para mitigar los efectos de una sequía. 

 

¿Es posible lograr una planeación para enfrentar una sequía?  

 

En este trabajo se presenta un plan para enfrentar un periodo de sequía. 

 

Uno de los retos más grandes en la planeación ante una sequía es la comunicación efectiva entre los grupos apropiados. Existen tres grupos que requieren ser involucrados:

 

La coordinación de estos tres grupos es parte central de un plan exitoso para la sequía (ver paso 5). El plan para enfrentar una sequía consiste en los siguientes diez pasos:

 


 

Antecedentes


Debido a que la sequía sucede en casi cualquier clima, es necesario desarrollar planes para reducir su impacto. Los puntos aquí presentados son resultado de una investigación patrocinada por la National Science Foundation (Don Wilhite, 1990). Desde entonces la propuesta ha sido revisada y actualizada en varias ocasiones para incluir las diversas experiencias estatales, nacionales e internacionales en el proceso de planeación ante sequías. También se han incorporado las experiencias en preparación y mitigación de sequías, talleres sobre planeación ante sequías, técnicas de análisis de riesgo para reestructurar la metodología de planeación de sequías. 

 

El resumen presentado aquí ha sido adaptado para un escenario de un plan estatal, pero la metodología es general y puede ser adaptado a cualquier nivel de gobierno en cualquier país. El presente plan se encuentra disponible en el Centro Nacional de Mitigación  de Sequía en la Universidad de Nebraska en Lincoln, Nebraska. Ver documentos en el sitio Web http://enso.unl.edu/ndmc/.

 


 

Los 10 pasos de una planeación ante una sequía.

Estructura organizativa (Ver paso 5)

 

 

 


 

Paso 1:  Integrar una Comisión para la Sequía.

El proceso de planeación se inicia con el nombramiento de una comisión para la sequía, que depende directamente del Gobierno del Estado. Esta comisión tiene dos propósitos.

·        La comisión supervisa y coordina el desarrollo del plan.

·        Una vez que se ha desarrollado el plan y durante el periodo en que el plan se encuentre activo, la comisión coordina las acciones, implementa programas de mitigación y de respuesta, y emite recomendaciones de planes acción al Gobernador. 

 

Es recomendable que la comisión impulse la creación de una página Web donde coloque la información sobre el proceso de planeación, divulgue el plan, brinde información sobre el estado del clima y los recursos disponibles de agua.

 

La comisión debe reflejar la naturaleza multidisciplinaria de la sequía y sus impactos, y debe incluir tanto representantes de las dependencias gubernamentales estatales y federales y universidades (por ejemplo, representantes de extensión, climatólogos, especialistas en planes de acción, planeadores, etc.). Un representante de la oficina del Gobernador debe ser miembro de la comisión. Pueden también ser incluidos en la comisión representantes del los grupos de interés en el medio ambiente, o de interés público o del sector privado. Se podrá contar con otros grupos de apoyo que se deseen involucrar.

 


 

 

Paso 2: Definir el propósito y los objetivos del plan para la sequía.

Como primer acción oficial, la comisión para la sequía debe presentar el propósito de un plan para la sequía. Los funcionarios gubernamentales se enfrentarán a las preguntas comunes para definir el propósito de un plan:

·        El propósito y el papel que juega el gobierno estatal en la mitigación de la sequía y en la respuesta de apoyo;

·        El alcance del plan;

·        Las áreas más sensibles en el Estado a la ocurrencia de una sequía;

·        Los impactos históricos de la sequía y las respuestas históricas ante la sequía;

·        Los sectores económicos y sociales más vulnerables;

·        El papel del plan en la resolución de conflictos entre usuarios del agua y otros grupos vulnerables en periodos de escasez;

·        Tendencias actuales (por ejemplo, uso de suelos y agua, crecimiento poblacional) que puedan incrementar o decrecer la vulnerabilidad y conflictos en el futuro;

·        Recursos (humanos y económicos) que el Estado está dispuesto a dedicar al plan;

·        Implicaciones legales y sociales del plan; y

·        Las principales consecuencias ambientales causadas por la sequía.

 

Un propósito general del plan es la de reducir los impactos de la sequía al identificar las principales actividades, grupos o regiones en riesgo y promover acciones de mitigación y programas para alterar estas vulnerabilidades. El plan está dirigido para proveer al Gobierno de medios efectivos y sistemáticos de evaluación de condiciones de sequía, desarrollar acciones y programas de mitigación para reducir el riesgo antes de que ocurra la sequía, y desarrollar opciones de respuesta que minimicen el impacto devastador en la economía, en el medio ambiente y en la sociedad durante el periodo de sequía.

 


 

 

La comisión para la sequía debe identificar los objetivos específicos para apoyar el propósito del plan. Entre los objetivos que se deben considerar, se enumeran los siguientes:

·        Reunir y analizar sistemáticamente a tiempo la información relacionada con la sequía  

·        Establecer los criterios para declarar emergencias de sequías e iniciar varias actividades de mitigación y respuesta ante la sequía.

·        Proveer una estructura organizativa y sistema de entrega que garantice el flujo de información entre y dentro de los varios niveles del gobierno.

·        Definir las tareas y responsabilidades de cada dependencia con respecto a la sequía.

·        Identificar las áreas susceptibles a la sequía del Estado y los sectores económicos, poblaciones o ecosistemas vulnerables.

·        Identificar la acciones de mitigación que se pueden tomar para atender las vulnerabilidades y reducir los impactos de la sequía.

·        Mantener informado al público sobre las condiciones actuales y acciones de respuesta, brindando información en los medios (Radio, TV, Internet).

·        Establecer y consolidar una estrategia para eliminar los obstáculos para una asignación equitativa de agua durante periodos de escasez y establecer requerimientos o proveer incentivos para motivar la conservación del agua.

·        Establecer un conjunto de procedimientos para continuamente evaluar y ejercitar el plan y periódicamente revisar el plan para que se mantenga actualizado a las necesidades en el Estado.

 


 

 

Paso 3: Buscar la participación de los usuarios y resolver los conflictos entre ellos.

A medida que los recursos de agua se escasean, los diversos intereses sociales, económicos y ambientales seguido se confrontan ante la intensificación de la competencia por el vital recurso. Por lo tanto, es importante que los miembros de la comisión para la sequía, identifiquen a todos los grupos ciudadanos y sus intereses, que vayan a ser afectados por el plan de sequía. Estos grupos deben ser involucrados tempranamente y continuamente para lograr una representatividad justa, además de lograr una planeación y administración efectiva de la sequía. 

 

El conocer las preocupaciones en la etapa temprana del proceso, brinda la oportunidad de que los participantes comprendan los diversos puntos de vista y que se generen soluciones de colaboración entre las distintas  partes. De hecho, estos grupos pueden impedir el progreso de los planes de desarrollo si no se les involucra en el proceso.

 

La participación del público puede ser de muchas formas. La falta de tiempo y recursos económicos puede restringir que tan activamente la comisión de la sequía pueda solicitar retroalimentación de los usuarios. Una forma de facilitar la participación pública es la de establecer permanentemente un comité ciudadano de asesoría,  para ayudar a la comisión para la sequía en el flujo de información y la resolución de conflictos entre los usuarios. 

 


 

Paso 4: Levantar un inventario de recursos e identificar los grupos en riesgo.

La comisión para la sequía requiere contar con un inventario de los recursos naturales, biológicos y humanos, incluyendo la identificación de las restricciones que pueden impedir el proceso de planeación. Es importante determinar la vulnerabilidad de estos recursos a los periodos de escasez de agua a consecuencia de la sequía. El recurso natural más importante  es el agua: ¿donde se localiza?, ¿qué tan accesible se encuentra? o ¿de qué calidad es?. Los recursos biológicos se refieren a la cantidad y calidad de los pastizales,  bosques, flora y fauna, etc. Los recursos humanos deben contemplar el trabajo requerido para desarrollar recursos de agua, tender tubería, transportar agua y alimentación de animales, procesar las quejas ciudadanas, proveer asistencia técnica, y dirigir a los ciudadanos hacia servicios disponibles.

 

También es necesario identificar las restricciones al proceso de planeación y a la activación del plan en respuesta a una sequía en evolución. Estas restricciones pueden ser física, financieras, legales, o políticas. Los costos asociados con el desarrollo del plan deben sopesarse contra las pérdidas que resultarían de no llevar a cabo un plan. El propósito de un plan para la sequía es la de reducir el riesgo, y por lo tanto, los impactos económicos, sociales, y ambientales.

 


En la planeación ante una sequía, la transición de crisis a administración de riesgos es difícil debido a que, históricamente, poco ha sido lo que se ha hecho para entender y atender los riesgos asociados con la sequía. Para resolver este problema, se deben identificar las áreas de alto riesgo, como también las acciones que se deben tomar antes de que ocurra la sequía para reducir esos riesgos. El riesgo se define tanto por la exposición de una localidad a los peligros de la sequía y la vulnerabilidad de esa localidad a periodos de escasez de agua inducidos por la sequía. La sequía es un fenómeno natural; es importante definir la exposición de varias partes del estado a los daños de la sequía (i.e., frecuencia de la sequía de varias intensidades y duraciones).Algunas áreas se encuentran en más riesgo que otras. Por otra parte, la vulnerabilidad está definida por factores sociales como patrones de uso de suelo, políticas gubernamentales, comportamiento social, uso del agua, población, desarrollo económico, cultura, y otros. La comisión para la sequía debe atender estos aspectos en la etapa temprana del proceso de planeación de tal forma que pueda dar una orientación mayor a los otros comités y grupos de trabajo que serán definidos en el paso 5 del proceso de planeación.

 


 

Paso 5: Desarrollar una estructura organizacional y preparar un plan para la sequía.

Este paso describe el proceso de integrar los comités relevantes para desarrollar y escribir el plan de la sequía y desarrollar la estructura organizacional necesaria para poder desempeñar sus responsabilidades. El plan para la sequía debe contar con tres componentes primarios: monitoreo, evaluación de riesgos, y mitigación y respuesta. Se recomienda que se integren comités para concentrarse en las primeras dos componentes; la función de mitigación y respuesta en muchos casos la puede desempeñar la comisión para la sequía.

 

Estos comités tendrán sus propias tareas y metas, pero es una necesidad la de contar con buen flujo de comunicación e información entre los comités y la comisión para la sequía para asegurar una buena planeación.

 




Comisión para la Sequía (Mitigación y Respuesta ante una Sequía)

 Se recomienda que la comisión para la sequía (ver paso 1), que trabaja en colaboración con los comités de monitoreo y evaluación de riesgos, que tenga el conocimiento y la experiencia para comprender las técnicas de mitigación de la sequía, los análisis de riesgo (aspectos socales, económicos, y ambientales), y procesos de toma de decisiones relacionados con la sequía en todos los niveles del gobierno. 

 

La comisión para la sequía, como se definió originalmente, se compone de expertos elaboradores de planes de acción de las varias dependencias estatales y federales. El grupo debe estar en excelente posición para recomendar y/o implementar acciones de mitigación, solicitar asistencia a través de los varios programas federales, o recomendar planes de acción a la legislatura o al Gobernador.

 


 

Responsabilidades específicas de la comisión para la sequía:

1.      Determinar las acciones de mitigación y respuesta para cada uno de los principales sectores de impacto, en colaboración cercana del comité de evaluación de riesgos. De esta forma, la comisión de la sequía debe plantear dos recomendaciones para enfrentar la sequía en dos escalas de tiempo:

o       Respuestas a corto plazo para implementarse durante la sequía, como guías de conservación de agua voluntaria, un teléfono de contacto público, procedimientos administrativos fluidos para evaluar aplicaciones de asistencia en las emergencias, producir materiales de difusión sobre mejores prácticas de administración para que los productores agrícolas y ciudadanos.

o       Proyectos de mitigación de sequía a largo plazo, como programas de educación para proporcionar al diverso auditorio los fundamentos necesarios para que puedan entender los reportes de sequía o los índices de sequía científicos; programas para convencer a la gente para que adopte medidas para mejorar el contenido orgánico del suelo, conserven agua, y de otra forma incrementen la resistencia de los sistemas naturales y sociales que son vulnerables a la sequía. 

2.      Contar con un inventario de todos los programas y formas de asistencia del gobierno local, estatal y federal en el caso de una sequía severa. La comisión para la sequía deberá evaluar estos programas y lo apropiado que son para atender emergencias de corto plazo y vulnerabilidad ante la sequía a largo plazo. La asistencia se debe definir de una manera amplia para que abarque todas las formas disponibles de programas técnicos, de mitigación, y de ayuda.

3.      Trabajar con los comités de monitoreo y evaluación de riesgo para establecer indicadores. El comité de monitoreo puede aconsejar a la comisión para la sequía de cuales índices de sequía y de reserva de agua son más relevantes para el estado o una región. Es útil establecer una sucesión de términos descriptivos para las alertas de niveles de reserva de agua, tales como “advertencia”, “alerta”, “emergencia”, y “racionamiento” (en vez de términos más genéricos como “fase 1” y “fase 2”, o términos sensacionalistas como “desastre”).

4.      Establecer diversas áreas de administración de sequía. Esta subdivisión es útil en la administración de sequías pues permite que se regionalicen las etapas de la sequía y las opciones de mitigación y respuesta.

5.      La comisión para la sequía deberá desarrollar una página de Internet para difundir información sobre monitoreo de la sequía y para dar a conocer el plan de sequía.

 


 

Comité de Monitoreo

Una información muy valiosa en periodos secos y periodos húmedos, es una evaluación confiable de el agua disponible y el pronóstico a corto y largo plazo. Durante una sequía esta información es crítica. El comité de monitoreo debe incluir representantes de las dependencias cuya responsabilidad es la de monitorear el clima y las reservas de agua. Es recomendable que los datos y la información de cada uno de los indicadores apropiados (por ejemplo, precipitación, temperatura, evapotranspiración, pronósticos de tiempo de largo alcance, humedad de suelo, flujo de ríos, niveles de presas, y  capa de nieve) se consideren en la evaluación del comité de la situación del agua y se haga el pronóstico estatal.

 

El comité de monitoreo deberá reunirse periódicamente, especialmente antes de la época de demanda pico. Después de cada reunión, se deben preparar reportes y darlos a conocer a la comisión para la sequía, a las dependencias estatales y federales relevantes, y a los medios de comunicación. El presidente del comité de monitoreo debe ser miembro permanente de la comisión de la sequía.  Si las condiciones se agravan, la comisión de la sequía debe informar al gobernador sobre el contenido del reporte, incluyendo cualquier  recomendación para acciones específicas. Es esencial que el público reciba  una interpretación balanceada de las condiciones cambiantes.

 


 

Los objetivos principales del comité de monitoreo son:

1.      Ayudar a los elaboradores de planes de acción a adoptar una definición de sequía apropiada que pueda ser utilizada para activar o desactivar niveles de acción estatal y federal en respuesta a la sequía. Puede que sea necesario adoptar más de una definición de sequía para identificar los impactos en los diversos sectores económicos, sociales y ambientales. Existen varios índices, incluyendo el índice de precipitación estandarizada que se está popularizando. El índice de severidad de sequía de Palmer está siendo reemplazado o complementado como una herramienta de monitoreo en muchos estados. La tendencia de los estados es la de basarse en una variedad de índices de sequía como indicadores de los impactos en varios sectores. Se acepta actualmente que, no existe un solo índice de sequía apropiado para medir las interrelaciones complejas entre los varios componentes del ciclo hidrológico y su impacto.

2.      Ayudar a la comisión para la sequía a establecer las áreas de administración de sequía.

3.      Desarrollar un sistema de monitoreo de la sequía. Muchos estados ya cuentan con un buen sistema de colección de datos para monitorear el clima y las reservas de agua e identificar situaciones de potencial crítico. La responsabilidad de recolectar, analizar, y difundir los datos esta dividida entre muchas dependencias estatales, federales y otras. El reto del comité de monitoreo es el de coordinar e integrar el análisis de tal forma que los que toman decisiones y el público reciban un alerta temprano de las condiciones agravamiento de una sequía. Un ejemplo serían la elaboración de productos difundidos en Internet sobre: vigilancia de la sequía, monitoreo de la sequía, sequías actualmente en proceso, etc. Muchos sitios han desarrollado redes de datos del estado del tiempo automáticas que dan acceso rápido a datos climatológicos. Estas redes son ideales para monitorear la aparición de una sequía o dar seguimiento a una en proceso. Los datos y los productos de datos deben ser difundidos en forma impresa y electrónica a través del Internet.

4.      Hacer inventarios de cantidad y calidad de datos de las redes de observación actuales. Muchas redes monitorean elementos claves del sistema hidrológico. Muchas de estas redes son operadas por dependencias estatales y federales, pero existe otras redes que pueden proveer de información crítica para una región o porción del estado. Los datos meteorológicos son importantes, pero representan solo una parte de un sistema de monitoreo integral. Se deben monitorear otros indicadores físicos (humedad del suelo, flujo de ríos, niveles de presas y mantos acuíferos) para medir los impactos de la sequía en la agricultura, el sector urbano, la industria, producción de energía, y demás usuarios de agua. La tecnología útil disponible son los sensores de humedad de suelo, estaciones meteorológicas automatizadas, imágenes de satélite (AVHRR) para detectar áreas donde la deficiencia de humedad está afectando el crecimiento de la vegetación. Es deseable reunir la gran mayoría de la información en una red unificada del clima.

5.      Trabajar de cerca con la comisión para la sequía y los comités de evaluación de riesgos para determinar las necesidades de datos de los usuarios primarios. Los productos deben de satisfacer las demandas de los usuarios primarios y servir para la toma de decisiones.

6.      Desarrollar y/o modificar los sistemas de entrega de datos e información actuales. La gente requiere ser prevenida de una sequía en el momento que se detecta, pero esto no sucede así. La información necesita llegar a tiempo a la gente   para la toma de decisiones.

 


 

Comité de Evaluación de Riesgo

El riesgo resulta de la exposición a una sequía probable y la vulnerabilidad de la sociedad, representada por una combinación de factores económicos, sociales y ambientales. Por lo tanto para reducir la vulnerabilidad ante una sequía, es esencial identificar los impactos más relevantes y atender sus causas primeras. 

 

Los miembros del comité de evaluación de riesgos deben representar a los sectores económicos, grupos sociales, y ecosistemas que corran más riesgo ante la sequía. El presidente del comité debe ser un miembro de la comisión para la sequía.

 

El método más efectivo para determinar la vulnerabilidad a y los impactos de la sequía es la de crear grupos de trabajo bajo los auspicios del comité de evaluación de riesgo. La responsabilidad del comité y los grupos de trabajo es la de evaluar sectores, grupos de la población, y ecosistemas que están en mayor riesgo e identificar las medidas de mitigación apropiadas y razonables para atender estos riesgos. Los grupos de trabajo deben componerse de especialistas técnicos y usuarios de las áreas mencionadas anteriormente. El presidente de cada grupo de trabajo,  miembro del comité de evaluación de riesgo, reportará directamente al comité. Siguiendo este modelo, la responsabilidad del comité es la de dirigir las actividades de cada uno de los grupos de trabajo y realizar recomendaciones de acciones de mitigación a la comisión para la sequía.

 


 

La metodología para evaluar y reducir los riesgos asociados con la sequía, se concentra en identificar y asignar prioridades a los impactos de la sequía, determinando sus causas, y escogiendo acciones para atender las causas. Esta metodología se puede aplicar en cualquiera de los grupos de trabajo. El esfuerzo requiere de un análisis interdisciplinario de los impactos y opciones de administración y se divide en seis tareas:

1.      Integrar el equipo. Seleccione usuarios, planeadores del gobierno, y otras personas que posean conocimientos sobre los efectos de la sequía en los sectores primarios, las regiones y la población.

2.      Evaluar los efectos de sequías anteriores. Identificar como la sequía ha afectado la región, los grupos, o los ecosistemas. Consultar los registros climatológicos para determinar la “sequía de record”, la más severa de la historia, y proyectar que pasaría si una sequía similar ocurriera este año o en el futuro cercano, tomando en cuenta los cambios en el uso del suelo, el crecimiento de población, y el desarrollo que se ha logrado desde esa sequía.

3.      Evaluar los impactos. Determinar cuál de los efectos de la sequía es más urgente de atender. Varias consideraciones que se toman en cuenta para asignar una prioridad a estos efectos son la de costo, extensión de área, tendencias en el tiempo, opinión pública, igualdad social, y la habilidad de recuperación de un área afectada.

4.      Identificar las causas. Determinar aquellos factores que causan los niveles de riesgo más elevados para los varios sectores, regiones o población.

5.      Identificar formas de reducir los riesgos. Identificar acciones que pueden tomarse anteriores a la sequía para reducir el riesgo.

6.      Escribir una lista de acciones pendientes.  Trabajar con la comisión para la sequía para asignar prioridades a las opciones de acuerdo a que es más posible, de costo óptimo, y socialmente equitativo. Implementar pasos para realizar estas acciones  a través de programas gubernamentales o el proceso legislativo.

 

Este proceso tiene el potencial para lograr la identificación de actividades apropiadas y efectivas de reducción de riesgo de sequía que reducirán los impactos de sequía a largo plazo, en vez de respuestas ad hoc o acciones de mitigación no probadas que pueden no reducir el impacto de futuras sequías.

 


 

Paso 6: Integrar la ciencia y planes de acción, eliminar las brechas institucionales.

Un aspecto esencial del proceso de planeación es la de integrar la ciencia y la política de la administración de la sequía. Los elaboradores de planes frecuentemente tiene poco conocimiento de los aspectos científicos y restricciones técnicas involucradas en atender problemas asociados con la sequía. Así mismo, los científicos tienen una comprensión pobre de las restricciones de las políticas existentes para responder a los impactos de la sequía. En muchos casos,  se debe mejorar la comunicación y entendimiento entre las comunidades científicas y los elaboradores de planes si se desea éxito en el  proceso de planeación. La integración de la ciencia y la elaboración de planes durante el proceso de planeación es también útil para establecer prioridades de investigación y sintetizar el estado actual de conocimientos. La comisión para la sequía debe considerar varias alternativas para acercar estos grupos y mantener y una estrecha relación de trabajo.

 




Paso 7: Difundir el plan propuesto y solicitar retroalimentación.

Si existe una buena comunicación con el público durante todo el proceso de elaboración del plan de sequía, puede que ya exista una mejor noción de la sequía y planeación de la sequía, para cuando la comisión para la sequía recomiende las varias opciones de mitigación de la sequía y respuestas.

 

En años siguientes, es útil hacer recordar el plan de sequía a través de los medios al inicio de la estación más sensible a la sequía, dando a conocer a los usuarios que existe presión sobre las reservas del agua o si existen razones para creer que habrá carencias conforme evoluciona la estación, y recordando de la existencia e historia del plan y cualquier historia donde el plan ha ayudado. Pude ser útil recordarle a la población antes de tiempo sobre las circunstancias que llevarían a las restricciones en el  uso del agua.

 


 

Paso 8: Implantar el plan.

Una vez que el plan ha sido aceptado, la comisión para la sequía o los funcionarios designados, deben vigilar la implementación de los aspectos operativos tanto los de corto plazo como las medidas de mitigación de la sequía de largo plazo. Las pruebas periódicas, evaluación, y actualización del plan de sequía mantendrá actualizado el plan para las necesidades estatales. Una evaluación operacional da seguimiento a los cambios sociales, como nuevas tecnologías, nuevas investigaciones, nuevas legislaciones, y cambios en la dirección política puede afectar el riesgo de sequía y los aspectos operacionales del plan de  sequía. Los riegos de la sequía pueden ser evaluados frecuentemente mientras que el plan de sequía en general puede ser evaluado con menor frecuencia. Se recomienda que plan se debe evaluar bajo condiciones de sequía simuladas (i.e. ejercicio de sequía) y realizar evaluaciones periódicas. La planeación ante sequías es un proceso continuo, no un evento aislado.

 




Paso 9: Desarrollar programas de educación.

Un programa educativo amplio para despertar la conciencia sobre aspectos de reservas de agua a largo plazo ayudará a que la gente sepa como responder ante una sequía cuando esta ocurra y que la planeación ante una sequía continúa en años en que no hay sequía.

 


 

Paso 10: Evaluación posterior al periodo de sequía.

Una evaluación post-sequía  documenta y analiza las acciones de evaluación y respuestas del gobierno, las organizaciones no-gubernamentales, y otros, y provee de un mecanismo para impulsar recomendaciones para mejorar el sistema. Sin estas evaluaciones, es difícil aprender de las experiencias exitosas y de fracasos, pues la memoria institucional se desvanece.

 

Las evaluaciones post-sequía deben incluir un análisis de los aspectos del clima y del ambiente; su impacto social y económico; el alcance que tuvo de la planeación anterior a la sequía en mitigar los impactos, en facilitar la ayuda o asistencia a las áreas afectadas, y en la recuperación posterior.

 

Para asegurar una apreciación objetiva sin tendencias, los gobiernos pueden asignar la responsabilidad de evaluar la sequía y la respuesta social ante el plan, a organizaciones no gubernamentales como las universidades y/o los institutos de investigación especializados.

 


 

Referencia básica:

The Basics of Drought Planning: A 10-Step Process.  (http://enso.unl.edu/ndmc/handbook/10step/process.htm)

 


 

Comentarios y/o observaciones:

Carlos Lizárraga C. (carlos@fisica.uson.mx)

Departamento de Física

Universidad de Sonora

Hermosillo, Sonora, 83000 México

 

23 de Agosto de 2001